la mafia se reacomoda

FOTO: AFP

Taxis de aplicación y seguridad para las mujeres: Caso Uber

Publicado: 2019-06-03


¿Se sienten seguras cuando abordan un uber solas, siendo mujeres? Esa fue mi última pregunta y estuvo dirigida a Manuela Bedoya, gerente de comunicaciones de seguridad de Uber de la Región Andina, Centroamérica y el Caribe, y a la representante de comunicaciones de Uber Perú, Pamela Vidal. Antes de escuchar sus respuestas, agregué que yo no.

                                                                ***

Antes de la llegada de las aplicaciones de taxis, para mí, era impensable regresar sola de una fiesta o reunión. De hecho, una razón para quedarme en casa era no contar con personas en mi ruta para regresar segura. Es cierto que poder identificar a tu chofer con la tecnología ahora disponible, permite que las mujeres cuenten con más opciones para ejercer su independencia en el espacio público. Pero es cierto también que ello no ha logrado que cesen las denuncias de acoso y abuso contra las mujeres.

Las denuncias no me son ajenas, de hecho, fui una de las primeras en denunciar por redes sociales, el mal uso de mi información por un chofer de Taxi Beat. Un sujeto que se valió de la aplicación para guardar mi número y escribirme varios día después de terminada la carrera, para intentar un acercamiento conmigo. Mi caso y otros más fueron recogidos en 2017 por el Ministerio de Justicia, en ese momento dirigido por Marisol Pérez Tello, que logró que las empresas que brindan este servicio, firmen un compromiso de protección de la información personal de sus usuarias. Fueron 11 las empresas que firmaron: Uber Perú no firmó. Con esta información, viajé invitada a Costa Rica por Uber Perú para conocer sobre los avances que ofrece y mejora que propone, la empresa internacional, a las mujeres peruanas en el tema de seguridad.

¿Política paritaria?

Según una encuesta gestionada el año pasado por la empresa Easy Taxi Perú, el 52% de limeños elige una empresa de taxis por aplicativo principalmente por sus filtros de seguridad. La competitividad del mercado exige que las empresas presenten valores agregados, principalmente a sus usuarias, para que se sientan seguras a la hora de viajar. Por eso, han surgido iniciativas nacionales como Her Taxi y Taxi Mamá SOS, que ofrecen servicios exclusivos de conductoras mujeres para pasajeras mujeres. Ya que muchas usuarias reconocen que se sienten más seguras viajando solas con una mujer que con un hombre.

Uber ha recogido de una manera elogiable las nuevas demandas de la sociedad, con respecto a la inclusión de mujeres en el mercado laboral. Actualmente cuenta con más de 700 colaboradores trabajando en Costa Rica, de los cuales el 54% es mujer y el 46%, hombre. Sin embargo, no ha logrado traducir esa política paritaria en sus socio conductores, que siguen siendo mayoritariamente hombres. Sobre esto, Manuela Bedoya me comentó que para Uber lograr captar más conductoras mujeres es una meta trazada. Pamela Vidal agregó que todavía la población femenina con brevete en nuestro país es baja, “menos del 20%”, aseguró; lo cual, según indica, “reduce el mercado de posible socio conductores potenciales”.

“No tenemos contrato laboral con los socio conductores”

Como activista contra el acoso sexual, me interesaba saber si Uber en alguna medida, capacitaba a sus socio conductores para generar en ellos conciencia sobre la violencia contra las mujeres en el espacio público. Me explico mejor: ¿qué pasa si uno de sus conductores acosa mujeres, no usuarias, en la calle? La primera respuesta, debo admitirlo, fue desmotivadora: “Uber no capacita a los socio conductores porque no tiene un contrato laboral con ellos”, respondió rápidamente Bedoya. Claro, eso para mí, se traduce en “no nos hacemos responsables por las prácticas machistas de tu chofer”. Pero, ¿es posible en estos tiempos hacerlo, sin conseguir ninguna afectación a tu reputación empresarial? Felizmente, ya no.

El movimiento feminista #MeToo está causando un dolor de cabeza a nivel mundial a las empresas que no contaban con protocolos claros de acción en casos de violencia sexual en el espacio laboral, y los que no consideraban las denuncias de acoso como un tema relevante dentro de su manual de crisis. Y, Uber ya lo sabe.

En 2017, una de sus exempleadas, la ingeniera Susan Fox, publicó en su blog personal una denuncia de acoso sexual, que terminó con la renuncia del presidente y fundador de la empresa, Travis Kalanick. Sumado a esto, la empresa de tecnología cuenta con muchas denuncias contra sus conductores por abuso contra sus usuarias. Por ejemplo, en Estados Unidos, uno de los países con mayor circulación de vehículos vinculados a Uber, reportó hasta abril del año pasado un total de 103 conductores acusados por algún delito sexual, como lo señala una investigación de CNN. En Perú, en agosto del año pasado, una joven denunció haber sido violada por un chofer de la aplicación. A lo que la empresa respondió con un comunicado de prensa, señalando que brindaron todos los datos convenientes a la policía y recordando que todos sus socio conductores son sometidos a filtros de seguridad. Lo que nos lleva al siguiente punto.

No es suficiente

Sí es cierto que los socio conductores deben pasar varios filtros de seguridad para formar parte de la plataforma, es cierto también que uno de los requisitos es presentar antecedentes penales, pero es cierto también que eso no es suficiente.

Según las estadísticas, en el Perú se presentan al menos 70 denuncias de violencia sexual al día. Con la carga procesal que tenemos y nuestros problemas de corrupción, cada juicio puede tardar mínimo 4 años. Es decir, si un hombre tiene dos denuncias, por ejemplo, por violencia sexual, durante el tiempo que lleve su proceso podrá trabajar libremente como socio conductor de Uber. Porque los antecedentes penales solo certifican si una persona tiene o no sentencias condenatorias.

Cuando formulo este escenario en mi entrevista, Pamela Vidal, me responde que este es un problema que enfrentamos como país: “lamentablemente el único documento que el Estado te brinda, como compañía, para poder validar que efectivamente tienes una data pública, en la que tú puedes cerciorar que el documento que te están dando es cierto, es el certificado de antecedentes penales”. Por su puesto, esta respuesta no me dejó tranquila, y no lo digo como periodista sino como mujer usuaria de la aplicación.

Consulté con la abogada Beatriz Ramírez sobre las posibilidades con las que cuenta Uber y las demás empresas en el rubro, para evitar tener entre sus socio conductores denunciados por delitos sexuales. Ramirez respondió que las empresas podrían solicitar antecedentes policiales, que a diferencia de los penales (que exige Uber), brinda la información recogida por atestados policiales información que podría ser útil para un filtro mucho más exhaustivo.

Compromiso de protección a la información privada

Durante mi visita al Centro de Excelencia de Uber, me comentaron sobre los esfuerzos de la empresa por mejorar la aplicación para proteger los datos de los usuarios y usuarios. Pero, esto no era compatible con la información que conté líneas más arriba: la negación de la empresa de firmar un compromiso propuesto por el Ministerio de Justicia en 2017.

Pamela Vidal, reconoció esto como un error, aduciendo que la empresa en ese entonces acababa de entrar al mercado.

El año pasado se presentó el Proyecto de Ley 3456, aprobado por mayoría en la Comisión de Transportes y Comunicaciones, que exige que todas las empresas en este rubro, se inscriban en un Registro Nacional de Datos y que cumplan con la responsabilidades de servicio de transporte privado. Vidal me aseguró que de aprobarse la ley, esta vez sí se comprometerían.

Nuevas herramientas

Recibí también mucha información sobre sobre las nuevas medidas de seguridad ofrecidas por la aplicación, por ejemplo: ahora contamos con la opción de compartir nuestro recorrido con personas de confianza, además de poder contactar con el 105 si sentimos que corremos peligro durante un servicio. Además me comentaron sobre el lanzamiento del nuevo mecanismo de detección de frases inapropiadas a través de la mensajería instantánea dentro de la aplicación. Es decir, cualquier improperio de parte del conductor o del usuario será detectado automáticamente por Uber, lo que puede llevar, según el nivel de peligrosidad, a la suspensión inmediata de la cuenta de quien realizó la agresión.

La seguridad cuesta


¿Se sienten seguras cuando abordan un uber solas, siendo mujeres? Esa fue mi última pregunta y estuvo dirigida a Manuela Bedoya, gerente de comunicaciones de seguridad de Uber de la Región Andina, Centroamérica y el Caribe, y a la representante de comunicaciones de Uber Perú, Pamela Vidal. Antes de escuchar sus respuestas, agregué que yo no.

Aunque no hay un estudio que lo respalde, dos de las razones principales por las que las mujeres utilizamos taxis son: la informalidad de nuestro transporte público y la seguridad.

Las mujeres nos vemos en la obligación de tomar taxis para evitar estar paradas en la calles solas esperando un micro y porque a determinada hora de la noche, el transporte público escasea. Es decir, en nuestra ciudad, sobrevivir a la violencia machista es un privilegio.

El desafío real si hablamos de transporte, es que la sensación de seguridad sea accesible para todas las mujeres. Esa es una tarea que debe ser asumida por el sector privado, por la sociedad y principalmente, por el Estado.


Escrito por

Suiry Sobrino Verástegui

Periodista especialista en género, tuitera y activista contra el acoso sexual. @suiGnris


Publicado en

Sui Géneris

Temas coyunturales abordados desde una perspectiva de género.